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Archive for 19/10/08

Levantando el vuelo

El domingo quedamos a tomar un buffet estilo “brunch” con Uta y Udo (los padres adoptivos de Ismael y Lucía tres días a la semana…) y unos amigos en un local en Frankfurt. La idea era buena. En la práctica nos salió el desayuno caro, pero bueno, una vez es una vez. Los niños se lo pasaron muy bien. Además los amigos tienen niños tambien, y todos se conocen, con lo cual muy bien. En una de las salas del bar tenían música, con lo que rápidamente los niños se pusieron a bailar. No tengo fotos, pero lo  hicieron muy bien.

El padre de Simon (el mejor amigo de Ismael hasta qie se fué de casa de Uta hace unos seis meses…) vuela los fines de semana y nos pusimos a hablar del tema. En definitiva, que me dijo que si quería ir a volar tras el brunch, que se lo dijera. Me faltó tiempo. Fuí a casa a agarrar la cámara y el coche si puse rumbo al aeródromo.

Yo nunca he volado en nada más pequeño que un bimotor de unas 25 plazas. En este caso era una avionetilla de esas pequeñajas con espacio para dos personas lado a lado (y no muy gordas, por favor) más una especie de agujero tras la cabeza donde cabe la bolsa de la cámara. Ahora que lo pienso…. dónde estaba el paracaidas??? bueno, lo dejo correr, que para que amargarme.

Pues nada, que nos montamos  en el trasto y nos fuimos a volar media horita por las colinas del norte de Frankfurt. El aire no era del todo limpio, con lo que no teníamos una buena vista, pero a caballo regalado no se le miran los piños, con lo que me pareció muy bien. Hacía buen tiempo y no hubo más que un par de momentos de “mini” turbulencias, pero bastaron para hacerme pensar en cómo se podría mover una avionetilla de esas en cuanto haga mal día…. mejor no comer antes del vuelo. Todo transcurrió bien. La mitad del vuelo nos acompaño un testigo de la temperatura del motor que se iluminaba, pero parece que no era nada. Para verificarlo, Torsten (que así se llama el buen muchacho que tomó mi vida en sus manos esa tarde..) descendió la potencia del motor al mínimo y procedió a tranquilizarme diciendo que no era verdad que los aviones se cayeran en picado si el motor apenas funciona – como podiamos observar en la práctica. Otra curiosidad perfectamente inútil que añadir a mi numerosa colección.

Más fotos: aqui en la galería

Bueno, como podeis ver, yo no estroy todo lo suelto que me hubiera gustado, pero no era tanto por el miedo, como por el hecho de estar sujetando la cámara de una manera un tanto incómoda.

Al final todo bien y lo repetiría en cualquier otro momento. 🙂

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